A un mes de las elecciones…

editorial 150x150 A un mes de las elecciones…Panorama electoral: casi seguro, las elecciones se definirán en segunda ronda, en las cuales estarían presentes dos de los siguientes partidos: PLN, FA y ML. Tal vez algo más del 35% de los votantes registrados se abstendrán y más de un 15% no saben aún por cuál candidato votar. En general, la actitud del votante denota desencanto con todos los candidatos. Los analistas reconocen la fluidez extrema en las preferencias de los votantes y por tanto juzgan difícil determinar quiénes serán los dos contendientes que disputarán la Presidencia en segunda ronda.

¿Qué nos dicen las encuestas? Es importante hacer una lectura clara de las encuestas. Ellas no nos dicen cuáles son las probabilidades de éxito de un candidato u otro. Los márgenes de error, generalmente más o menos 3%, es muy amplia e implica una diferencia potencial del 6%, porque entre dos candidatos A y B, una opción estadísticamente probable es que el candidato A tenga menos 3% y el candidato B más 3%, lo que suma un 6%. Esta diferencia suma hasta unos 180 mil votos si se toma la totalidad de padrón electoral y 120 mil votos si solo se toma los votos legítimos probables. Esas diferencias, a un mes de la votación, con una alta fluidez de votos, simplemente no dan para predecir resultados precisos.

Las encuestas sirven fundamentalmente para predecir tendencias. Las más claras son un decrecimiento de la fuerza electoral del PLN y crecimiento del FA y del ML. Es posible que el decrecimiento sea producto del rechazo a un tercer mandato continuo del PLN, asociado con el desprestigio de la Administración Chinchilla Miranda y las secuelas de la crisis económica del 2008-2009. Enero producirá nuevas encuestas. Nos parece que las tendencias fundamentales se mantendrán y que es probable que el PLN no recupere los votos perdidos. Tampoco que pueda ganar, en el breve espacio de 1 mes, digamos 3 o 4 puntos porcentuales o unos 80 mil votos, para impedir la segunda ronda. Si llega a segunda ronda, lo que es muy probable, obtendría un triunfo claro frente al FA y no tan claro frente al ML. Por supuesto, cada bola de cristal puede producir resultados diferentes.

¿Qué podrían hacer las tres fuerzas principales de llegar al poder en mayo 2014? Todas ellas enfrentan un entorno con restricciones de distinta naturaleza. Para empezar, será un gobierno sin recursos, arrastrando un déficit cercano al 6% del PIB, que ya supera los 1000 millones de millones. Se proyecta una reforma fiscal, aunque no se tiene claridad de los elementos de la crisis institucional que actúan como causas estructurales. Lo que implica que posiblemente no se tomen las medidas correctivas de fondo y que una reforma fiscal profundice aún más el déficit. La economía estaría creciendo a un nivel cercano al 4%, insuficiente para reparar el déficit fiscal y para hacer un combate frontal a la pobreza, como todos pretenden. Los problemas que encara el país son enormes y requieren acuerdos políticos, porque ningún partido querrá asumir los costos por sí solos. El entorno atomizado, que producirá un congreso con presencia de más de una docena de tendencias, hará difícil tales acuerdos. En estas condiciones de incertidumbre, las expectativas propias del discurso político, contrastadas con las posibilidades reales de ejecución posterior, representan el riesgo de profundizar la desconfianza en la capacidad del sistema político ¿Qué ofrecen entonces los partidos políticos con mayores posibilidades de éxito?

FA: si partimos del discurso político de su candidato Villalta, podríamos esperar un gobierno confuso pero con una mayor tendencia a la izquierda. Sus posiciones ambiguas con respecto a los tratados de comercio exterior, a la empresa privada y al mercado, que caracteriza como una institución perversa, agregaría a los factores negativos que limitarán el crecimiento económico del país. Empleo, ingresos y pobreza seguro aumentarían sus niveles actuales. Más allá de las confusas posturas en materia económica y social, el FA no tiene cuadros con los cuales pueda formar gobierno y el resultado podría ser un caos generalizado, fortalecido por movimientos populares que agregarían a la ingobernabilidad extrema que ya sufre el país. Su cercanía con las corrientes del Socialismo Siglo XXI y sus manifiestas simpatías por el Chavismo, podrían representar un serio reto para la única democracia en Latinoamérica que transformó al país, en paz y sin alteración del orden institucional, durante los últimos 60 años.

ML: sufre la misma patología de ambigüedad del FA. Su candidato Guevara entiende que no tiene acceso al poder con una posición de extrema derecha, tanto como el FA con su posición de extrema izquierda. Ello ha producido un movimiento hacia el centro, como única opción de triunfo. Sí es claro es que el “mercado” tendría una mayor fuerza con Guevara que con cualquier otro candidato, al tiempo achicaría el Estado. Lo segundo no es malo, cuando el Estado costarricense tiene un costo equivalente al 78% del PIB y, peor, cuando se comporta como un obstáculo los proyectos de desarrollo. Ejemplos notables de ellos, la platina; los 30 años de la Ruta 27 y 40 años de la carretera a San Carlos; los excesos de personal en una refinería que no refina, el 35% de exceso en JAPDEVA reconocido por sus propias jerarquías, y muchas otras deficiencias de amplia difusión mediática, un día sí y otro también.

Depender del mercado tiene ventajas y desventajas. Sin duda es un poderoso instrumento de asignación de recursos, de eficiencia y competitividad. Pero ninguna sociedad ha prosperado en forma integral, en lo social y económico, con un modelo esencialmente de mercado. Sin embargo, reconociendo las restricciones propias de la coyuntura actual, antes mencionadas, es posible que un movimiento drástico a la izquierda (o la derecha) sería bloqueado por las distintas fuerzas políticas y civiles. El resultado mixto es que el modelo aperturista, adoptado por el país en décadas recientes, se fortalezca sin excesos que no encontrarían viabilidad. Lo más positivo del ML: su determinación de introducir cambios esenciales, vía referendo si las fuerzas políticas los rechazaran.

PLN: es el partido con estructuras tecnocráticas mejor preparadas para asumir el gobierno. Ciertamente, un tercer mandato no es positivo para la democracia nacional, pero más importante es saber quién ofrece más gobernabilidad, dentro de expectativas moderadas que se puedan cumplir con las restricciones antes señaladas. El PLN seguiría la línea y el modelo que el país ha venido construyendo desde la década de 1980, con ajustes moderados. Ha ofrecido una lucha frontal contra la pobreza, que no cumplirá con las expectativas que se derivan de su retórica. Un crecimiento moderado, aunado a un déficit fiscal importante, no permitirá grandes cambios en crecimiento,  empleo e ingresos, que son los medios para reducir la pobreza. Las medidas dirigidas a una mejor administración de los recursos y programas sociales son loables, pero solo tendrán un impacto reducido en pobreza.

Un elemento de esperanza y duda es la reforma institucional, problema nacional No. 1, porque condiciona prácticamente toda la problemática que el país confronta. El PLN ha sido un fuerte contribuyente a la construcción de un Estado que no funciona y que además le cuesta al país una cantidad descomunal de recursos, sin los cuales no habrá desarrollo o combate a la pobreza. El PLN tiene compromisos con la burocracia pública y también con los sindicatos que forman más parte del problema que de las soluciones. Sus promesas de negociar lo que se viene negociando por décadas, puede aportar el tipo de lentitud paralizante cuyo resultado es el statu quo. Más bien, debería apostar por soluciones a largo plazo, con ajustes graduales que no profundicen la situación social, respeto a los derechos adquiridos y medios para mitigar el impacto social y económico de las decisiones que se vayan tomando. Y todo ello sin comprometer cambios estructurales. No hay señales claras de que el PLN tenga la fortaleza política para llevar al país por el tipo de renovación que nuestro Estado demanda, aunque ciertamente ha prometido cierto tipo de reforma.

Conclusión: se deriva de lo anterior que, cualquiera sea el ganador en las próximas elecciones, las expectativas deben medirse en relación con las restricciones en el campo político, económico y social. La coyuntura actual apunta a que, en los próximos 4 años, no habrá transformaciones importantes, porque las circunstancias no lo permiten. El problema principal es la reforma del Estado disfuncional y costoso en exceso. Es la traba operativa mayor que tiene nuestro desarrollo y es donde se concentran los recursos que no son canalizados para beneficio de las mayorías. La atomización política constituye la principal limitante a reformas que, en su mayor parte, la conforman propuestas ya definidas. Todas las agrupaciones políticas, individualmente, evaden la responsabilidad y sus costos. Sin embargo, tendrán que intentar acuerdos, porque de otra forma la población civil tendrá que buscar una opción distinta para conformar las estructuras políticas con capacidad decisoria, posiblemente al margen de los partidos hoy constituidos. Pero esto es enano de otro cuento y parte de otra ocasión electoral.


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