Agente vendedor: ¿Contrato laboral o mercantil?

 

¿Cómo hacer que un contrato de trabajo no tenga consecuencias laborales?

Haré el esfuerzo por plasmar en algunos párrafos un consejo práctico que le doy a todo empresario que me busca para “disfrazar” como contratos mercantiles, verdaderos contratos de trabajo. ¡No lo intente!

No lo intente, porque no se puede cambiar la naturaleza laboral de una relación, por más creatividad que se tenga.

No lo intente, porque a la larga está creando un pasivo laboral y tributario sobre su empresa que precisamente, por estar oculto,  no tendrá provisiones contables para hacerle frente.

No lo intente, porque los inspectores de la Caja Costarricense de Seguro Social tarde o temprano lo visitarán y será su empresa sujeto de planillas adicionales hasta por diez años retroactivas, para el cobro de las cuotas no sólo patronales, sino hasta las que corresponden al trabajador, fuera de multas e intereses.

No lo intente, porque al cesar a cualquiera de esos trabajadores, disponen de un año para cobrar todos sus derechos laborales, por todo el tiempo de la relación laboral, con intereses y con el valor real del colón.

No lo intente, porque aunque el límite de lo laboral y lo mercantil es una zona gris, llegado el caso a manos de un Juez de Trabajo, se presumirá que la relación es de tipo laboral, y le tocará a la empresa y a su abogado, desvirtuar esa presunción con prueba fehaciente, que no permanecerá siempre a las órdenes de la empresa.

No lo intente porque ese mismo Juez de Trabajo, en caso de duda, debe resolver de la forma que más favorezca al trabajador.

Sólo hay una manera de evitar todos estos inconvenientes, y es no disfrazar lo que no puede ser disfrazado.

Dicho esto, le pregunto al empresario: ¿Es necesario que esa persona que usted va a contratar realice de manera personalísima el trabajo encomendado? ¿Es necesario que esa persona reciba órdenes directas y tenga una supervisión inmediata? ¿Es necesario que sea la empresa la que obtenga beneficio con los frutos del trabajo contratado, o puede ser el trabajador el que disfrute esos beneficios?

Por ese camino, la asesoría que brindo me lleva al terreno de la legalidad, en donde me siento mucho más a gusto.

El empresario debe darse cuenta de que el mismo ordenamiento jurídico y las leyes laborales, aunque día a día nos parecen harto rígidas e inflexibles, nos permiten adecuar soluciones a problemas que parecen infranqueables, pero dentro de los límites de la legalidad.

En otras palabras, no se trata de que un agente vendedor vaya siempre a ser catalogado como un trabajador subordinado y dependiente, y por lo tanto acreedor de todos los beneficios de la legislación laboral. Lo será en la medida que la empresa no esté dispuesta a ceder en al menos uno de los tres puntos arriba enunciados: trabajo personalísimo, subordinado y dependiente.

Volviendo al caso del agente vendedor, atendiendo a especiales circunstancias de cómo transcurre en la realidad la relación, ésta puede ser determinada por un Juez de Trabajo como una relación mercantil cuando era el trabajador el que manejaba y se responsabilizaba del crédito que otorgaba sobre las ventas a pesar de que rendía informes sobre premios,  ventas e inventarios a la empresa (Sentencia 294-2001); igualmente una vendedora no fue considerada trabajadora sino comisionista mercantil en un caso concreto cuando lo que existió era una línea de crédito a su favor, garantizada con una letra de cambio, y ella  vendía a cambio de un diez por ciento de comisión (Sentencia 1141-2006); por último, un agente vendedor de una empresa de las llamadas multinivel fue considerado auxiliar de comercio y no trabajador, aun cuando asistía a reuniones en la empresa, recibió capacitación, facturaba a nombre de la empresa, llenaba formularios de la empresa, todo lo cual no era subordinación sino coordinación( Sentencia 92-2006).

En resumen, las empresas tienen a su disposición alternativas de organizar el trabajo de algunos de sus colaboradores como agentes de comercio, y no como trabajadores, pero deben procurar hacerlo siguiendo algunas reglas esenciales que no pueden ni deben obviar.

Precisamente porque es el empresario quien tiene a su favor el poder de organizarse y auto-gobernarse, a él le corresponde la tarea de hacerlo de la manera que más convenga a sus intereses, siempre dentro del marco de las leyes.

No se puede disfrutar de lo mejor de los dos mundos: o se organiza la fuerza de trabajo con las reglas del derecho del trabajo, si se quieren conservar todas las potestades del poder de mando del patrono, o se organizan bajo las reglas mercantiles, en cuyo caso se debe ceder al menos uno de tres elementos que caracterizan a las relaciones laborales.

acarro@central-law.com
Asesor Laboral


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