Catar se vuelca en la inversión en arte para diseñar una nueva sociedad

(EFE).- Catar es uno de los países que más invierte en arte y se ha erigido en un referente en este sector debido a “una necesidad de desarrollo social” y no a un interés competitivo, según el director del catarí Museo Árabe de Arte Moderno, Abdalá Karrum.

Fotografía cedida por la Autoridad de Museos de Catar del director del Museo Árabe de Arte Moderno, Abdalá Karrum. EFE

Fotografía cedida por la Autoridad de Museos de Catar del director del Museo Árabe de Arte Moderno, Abdalá Karrum. EFE

En una entrevista con Efe, Karrum explicó que la inversión en colecciones y en construcción de museos está “creciendo mucho y muy rápido” porque es parte del “proyecto de progreso social y urbano” diseñado por la monarquía catarí.

“Este desarrollo de museos no está relacionado con la mercadotecnia o planes turísticos, surge de una necesidad de avanzar e imaginar la sociedad del futuro”, insistió el director de Mathaf (museo, en árabe), que comparó este crecimiento en el panorama artístico con el que tiene lugar en el ámbito universitario o en la investigación.

Hasta no hace tanto, este rico y pequeño emirato estaba centrado en la explotación de sus reservas de gas. Ahora trata de renovar su cara, y además de los dos museos oficiales ya abiertos al público -Mathaf y el de Arte Islámico- tiene otros tantos proyectados.

A esta expansión se suma que la jequesa Mayasa bint Hamad al Zani, hija del anterior emir y actual presidenta de la Autoridad de Museos de Catar (AMC), fue designada en octubre pasado la persona más influyente en el mundo del arte por la revista “Art Review”, que calcula que ha gastado cerca de mil millones de dólares anuales.

Para Karrum, esta decisión es “simbólica”, pero la realidad es que Catar “está jugando un rol muy importante” y necesita dotar a sus nuevos museos de “obras de artistas locales, regionales e internacionales”.

Sobre las informaciones de adquisiciones millonarias de obras de Francis Bacon o Paul Cézanne, el director del Mathaf se limitó a indicar que para un país como Catar, con nuevos museos y visión internacional, “es muy importante tener este tipo de símbolos”.

“La AMC es una de las primeras instituciones en el mundo en invertir en arte, pero no solo en colecciones si no también en construcción de museos y de proyectos educativos”, subrayó Karrum, que asumió la dirección del Mathaf en junio pasado.

Tras organizar exposiciones en numerosos países, entre ellos Francia y su Marruecos natal, Karrum destacó que Catar es “un buen lugar para experimentar y diseñar los museos del futuro”.

“Es una de las capitales del arte, uno de los destinos y uno de los actores, pero no en términos de competición”, remarcó Karrum en su despacho del museo, que fue inaugurado en 2010 y posee la mayor colección de arte moderno del Norte de África y Oriente Medio.

Frente al desarrollo de Abu Dabi, aliado con museos internacionales como el Louvre o el Guggenheim, la monarquía catarí ha optado por “construir museos a partir de cero”, como parte del desarrollo urbano.

Mathaf va a albergar además el próximo año una reunión de directores de museos de todo el mundo, mientras que Doha es la sede regional del Consejo Internacional de Museos (ICOM), dependiente de la Unesco.

Todo se enmarca, a juicio de Karrum, en esa “necesidad de avanzar hacia el futuro con una proyecto social fuerte y de crear espacios de encuentro” para que en unos años “el arte y las instituciones culturales formen parte de la vida cotidiana catarí”.

El público todavía no es muy numeroso, y para inculcar esa idea de “cultura como herramienta de cambio”, el museo realiza continuos proyectos con las universidades y las familias y se ha centrado en la investigación de la modernidad árabe.

Fruto de esta visión de futuro, el jeque Hasan bin Mohamed al Zani, actual vicepresidente de la AMC, comenzó a principios de la década de 1990 a coleccionar obras de arte y exponerlas en dos villas particulares.

En 2008, cedió su colección al Estado con la idea de crear un museo, y así nació dos años después Mathaf, con el objetivo de ser un referente del arte moderno en el mundo árabe.
Las obras iniciales eran principalmente de artistas árabes, turcos e iraníes, pero la AMC ha abierto el abanico ahora a autores internacionales y en el museo se están habilitando salas para la mayoría de las 7.000 obras que componen la colección permanente.

Como resume Karrum, Catar “entra en el paisaje cultural global con fuerza gracias a que mira a las expresiones locales y las conecta con realidades externas”.


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