Cor-ticos

noticortos8 150x150 Cor ticos¿Somos evasivos y permisivos con la corrupción? La corrupción se define como un abuso de poder para beneficio personal, propio o ajeno. También se produce por la ineficiencia. La eficiencia en la organización pública, a diferencia de la privada, tiene un componente ético, porque promueve el uso racional de los recursos, lo que implica más cobertura y bienestar social. La ineficiencia implica violación de ese componente ético. En todo caso, nos preocupa que estemos promoviendo o al menos aceptando la corrupción como una situación propia de la administración pública, con la que hay que vivir, porque nuestros gobiernos no hacen nada al respecto, por indiferencia, incompetencia o temor a enfrentar el costo político. Veamos:

Excesos de personal en el Consejo Nacional de Producción. Un estudio técnico de la Universidad Nacional (UN) revela una sobredotación de personal del 33%, es decir, 135 cargos que podrían ser eliminados sin causar ningún perjuicio a la organización.

La aceptación de esos excesos como posición política. El Sr. Carlos Monge, Presidente Ejecutivo del CNP justifica los excesos porque “La institución hoy día se propone, por encargo del Gobierno, participar en la consecución en la construcción de los objetivos de este Gobierno, que son el crecimiento económico con más y mejores empleos, disminuir la desigualdad, combate a la pobreza extrema, la participación y la transparencia” ¿Será esa la posición del Presidente? Si así lo fuera se confirma que los recursos del CNP son para mantener a los pobrecitos empleados de esa institución como parte de la política pública. El CNP no está para aportar al bienestar de los más vulnerables.

Los excesos de FANAL. El estudio de la UN también revela que la Fábrica Nacional de Licores, Institución hermana del CNP, tiene excesos de personal cuantificados en un 16%.

Los excesos de JAPDEVA. Un Presidente Ejecutivo anterior dijo que la institución tenía por lo menos un exceso del 35% del personal requerido. Sin embargo, se vio imposibilitado a reducir su planilla por presiones sindicales. La prensa ha comentado una de las consecuencias de estos excesos: la planilla absorbe todos los recursos y hoy no aporta nada al desarrollo de la vertiente atlántica, uno de sus principales objetivos.

Los excesos de RECOPE. La institución no refina desde hace varios años. Sin embargo, tiene una división para ello con una frondosa planilla y algunos sueldos bien elevados. Mientras tanto, los costarricenses pagamos la combustibles al costo más elevado de Centro América. Es notable que la Sra Presidente Ejecutivo ha manifestado que reducirá sus costos de operación en unos 6000 millones de colones, mientras sus gerentes solicitan incrementos adicionales a los autorizados por ARESEP, presumiblemente a espaldas de su máximo ejecutivo.

Los excesos del ICE. Fue denunciado por el anterior Presidente Ejecutivo, Pedro Pablo Quirós y simultáneamente confrontado por los sindicatos. Lo confirma otro Presidente Ejecutivo, Teófilo de la Torre, quien adopta un plan de movilidad laboral, que fracasa. Tato tiene evidencia de estos excesos cuando, por varias semanas continuas, los técnicos del ICE intentaron reparar los frecuentes interrupciones del servicio de Internet y fracasaron. Para regularizar el servicio, simplemente se cambió de proveedor. Don Pedro Pablo reveló otro dato importante. Dijo en una charla que en los años 70, 7 de cada 10 profesionales tenían los conocimientos técnicos que la época demandaba. Hoy la relación es inversa: de cada 10 profesionales, sólo 3 dominan la tecnología del momento y 7 están desfasados. Lo que implica que el personal que se agrega no aporta en el manejo de las tecnologías energéticas, que han cambiado mucho en años recientes.

Los excesos de AyA. Una experiencia similar ocurrió con AyA. Se presumía una fuga que dio lugar a varios rompimientos de paredes y pisos de concreto en cuatro sitios donde los técnicos de esa institución decían que estaba la fuga. En cada una de la visitas, una 6 en total, se contaba con la presencia de 4 o 5 funcionarios. Finalmente se optó por un servicio privado que en la primera visita localizó la fuga y la reparó. El costo para el AyA debe haber sido sustancial, por la cantidad de horas hombre invertidas sin resultadoalguno.

Los excesos de la CCSS. Quedaron en evidencia del informe de la OPS sobre la crisis que se presentó durante la primera parte de la Administración Chinchilla Miranda. El informe destaca un crecimiento sustancial de la planilla, mientras la producción de servicios bajó.

Los excesos de FONABE. La función de esta organización es crítica para ampliar el acceso a la educación de los sectores en pobreza. Es el escalón más importante para accesar también empleos de calidad y superar estructuralmente la pobreza. Tiene un presupuesto de 38 millones, pero no ejecuta más de la mitad de esos fondos. Estas formas de ineficiencia deberían ser inaceptables para todos los gobiernos y la burocracia operativa y directiva debería ser llamada a cuentas. Los perjuicios caen sobre las espaldas de la población más pobre, a la que se le niega acceso a la educación, como el principal escalón para superar la pobreza.

¿Tenemos y debemos aceptar un Estado corrupto? Es evidente que el Estado funciona hoy en beneficio de sus funcionarios y muy poco, o nada, para beneficio de la población en su conjunto. Las palabras del Presidente Ejecutivo sugieren que esa es la política pública, lo cual suscita dudas que el Presidente debería aclarar. Para agravar las cosas, sorprende que las groseras ineficiencias y el mal trato a los usuarios por parte del FONABE sea aceptado por el Gobierno. Y se nos advierte que, por ahora, no hay intenciones de intervenir esa ineficiente organización ¿Es ese el cambio que nos prometió don Luis Guillermo? Seguiremos pendientes de que concluya el diagnóstico de los 100 días.


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