El principio protector: pro operario

 

¿Ha escuchado usted la conocida frase popular: “En caso de duda siempre se favorece el trabajador”? Pues no es cierta.

Las leyes laborales, especialmente el Código de Trabajo, y muchas otras que tienen la misma connotación de leyes de previsión social  tienen varias características en común, que las hacen formar un tipo de “Derecho Especial”, independiente, regido por principios generales.

El Derecho del Trabajo es eso: una disciplina de las ciencias jurídicas que regula los derechos y obligaciones de los trabajadores y empleadores con ocasión del trabajo, con principios protectores de una de las partes, que no encontramos en otras ramas del Derecho, porque se presume que el trabajador se encuentra en una posición de desventaja frente al empleador.

El Derecho del Trabajo es uno proteccionista del trabajador, y como tal, efectivamente en algunas situaciones se dispone que, en caso de duda, se tienda a favorecer al trabajador, pero eso no ocurre en todos los casos.

Como cualquier ley, las leyes laborales deben ser interpretadas por los jueces, al momento de su aplicación al caso concreto.  Ese momento de la interpretación es uno sumamente importante para el desarrollo del Derecho, porque las leyes no están hechas para resolver absolutamente todos los casos posibles, sino que son preceptos de carácter general que regulan algunos aspectos de determinada materia.  Es en la labor de los jueces, de interpretar las normas, en donde radica la verdadera ciencia del Derecho.

Cuando un juez tiene frente a sí un caso de Derecho Comercial o Derecho Civil, al momento de interpretar las normas aplicables al caso concreto, debe ser absolutamente neutral, porque las partes que están en juicio tienen iguales oportunidades y pesos dentro del proceso. No pasa lo mismo con el Derecho del Trabajo, porque en la interpretación de las leyes de trabajo y previsión social, el Juez debe tomar en cuenta fundamentalmente el interés de los trabajadores y, en segundo lugar, la conveniencia social. Así es como dice el Código de Trabajo (art.17); no dice como es popular oírlo en la calle, que en caso de duda siempre se le debe dar la razón al trabajador.

Sin embargo, con todo y esta precisión, el principio protector o pro operario en la interpretación de las leyes laborales, precisamente por hacer una discriminación legal en favor de los trabajadores, debería obligar a nuestros legisladores a emitir leyes laborales de una calidad y técnica impecables, para que lo común dentro de esta legislación fuera la claridad, y no la continua necesidad de hurgar en la voluntad del legislador para ver sus intenciones legislativas.  Es decir, por existir el principio de protección pro operario, las leyes laborales deberían ser clarísimas y susceptibles de entender por todos los trabajadores y empleadores, pero esta columna es testigo de que sucede todo lo contrario.

No me atrevo a afirmar que esta falta de claridad de nuestra legislación laboral sea algo premeditado, pero tampoco puedo afirmar lo contrario, ni que sea mera casualidad.  Sólo puedo decir que si yo fuera representante de las organizaciones de los trabajadores procuraría que la legislación nueva sea lo más poco clara posible; por el contrario, si fuera yo representante de los empleadores, procuraría que no se dicte ninguna ley nueva de índole laboral, sino es técnicamente nítida y prístina, para que lo menos posible quede a la interpretación de los jueces.

Las otras reglas del principio protector son la de la norma más favorable, y de la condición más beneficiosa.

La primera obliga al juez a aplicar la norma más favorable al trabajador, en caso de que haya dos normas jurídicas que le pueden ser aplicadas; la segunda, implica que una nueva norma laboral que impone una condición más desventajosa para el trabajador no puede suprimir la condición más ventajosa que concede la norma anterior.

El principio pro operario también se ha ido trasladando al mundo de la prueba, pero no para sustituir el deber de probar que tiene el trabajador en algunos supuestos, sino para el evento cuando una misma prueba puede interpretarse de diversas maneras.  En este caso de duda sobre la interpretación o valoración de la prueba, el Juez deberá valorarla según sea lo más favorable para el trabajador.

Reitero la idea, el principio pro operario no sirve para suplir la falta de cumplimiento de los deberes que tiene el trabajador durante el proceso; rige especialmente para cuando existen diferentes interpretaciones que se le puedan dar a un hecho, a un documento, a un testigo o a una norma jurídica.

Asesor laboral corporativo Central Law

acarro@central-law.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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