La inflación bolivariana

 

El presidente Nicolás Maduro de Venezuela, asediado por la inflación, decretó la reducción de los precios de los electrodomésticos y las fuerzas oficiales con más o menos disimulo propiciaron o promovieron el saqueo de los comercios para castigar a los comerciantes “especuladores” causante del proceso inflacionario.

El señor Maduro tiene razón de estar preocupado,  porque  –a pesar del amplio y  férreo de control de precios–  la inflación en Venezuela es del 50 por ciento, según lo reportan los entes oficiales.

Pero en algo se equivoca el señor Maduro: la inflación en Venezuela es causada por la política de su gobierno y no por los comerciantes “especuladores”.

Si no hay expansión en la cantidad de dinero no habrá un proceso sostenido de precios a través de un largo período.  Así de simple.  En períodos cortos los precios pueden aumentar  por perturbaciones ajenas a la expansión monetaria,  pero la persistencia, a lo largo del tiempo, de un proceso inflacionario está asociado con la expansión de la cantidad de dinero.

En Venezuela la expansión de la cantidad de dinero en los dos últimos años ha estado por encima del 50 por ciento.  Es decir,  el Banco Central de Venezuela ha estado sembrando la causa de la inflación que tanto  preocupa al presidente Maduro.

¿Por qué en el Banco Central de Venezuela está incrementando tanto la cantidad de dinero?  Por una razón muy simple:   para otorgar crédito al sector público, especialmente a las empresas del gobierno.  La aventura empresarial del estado se ha estado financiando con emisión del Banco Central.

Se debe advertir que la inflación en Venezuela esta subestimada porque existe un sistema de control de precios que no refleja el verdadero precio de los bienes y que no toma en cuenta todo el desabastecimiento de muchos de los bienes y servicios.

Venezuela tiene un fuerte sistema de racionamiento de las divisas.  Estas se han hecho cada día más escasas dado que el gobierno se empecina en mantener un tipo de cambio oficial artificialmente bajo que ha generado un mercado negro para la compra y venta de divisas.

Mientras Venezuela ha tenido divisas para importar bienes, el proceso inflacionario se ha atenuado. Pero en los últimos meses la escasez de divisas se ha sido mayor, por lo tanto, la presión de la expansión monetaria se está reflejando con mayor intensidad en el aumento de la inflación y en el desabastecimiento de los mercados.

En consecuencia,  Maduro podrá perseguir a los comerciantes, pero mientras el Banco Central de Venezuela siga aumentando la cantidad de dinero en la economía, la escalada  de precios se mantendrá irremediablemente.

Esta lamentable historia de Venezuela no es nueva, en el pasado muchos países Latinoamericanos, incluida Venezuela, la han protagonizado. Es decir,  en esta materia el Socialismo del Siglo XXI no ha inventado nada,  solo repite la triste historia monetaria de gobiernos irresponsables en el manejo de las finanzas públicas.


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