Los daños y perjuicios en materia laboral

¿Existen, fuera del preaviso y del auxilio de cesantía, otras indemnizaciones que un Juez le pueda conceder a un trabajador por un inadecuado despido?

En efecto, sí existen otras indemnizaciones que se le pueden reconocer en un proceso laboral a un trabajador despedido injustamente, y hasta justamente.

Tradicionalmente se habló durante muchos años que en materia del trabajo, el ordenamiento jurídico había escogido un sistema tasado de indemnizaciones, de tal manera, que se previeron en el Código de Trabajo el auxilio de cesantía y el preaviso como formas tasadas de indemnización.

En Costa Rica existe el libre despido,- según el cual todo empleador tiene la libertad de terminar un contrato de trabajo sin justa causa,- retribuyendo al trabajador conforme las reglas del preaviso y del auxilio de  cesantía, vacaciones y aguinaldo proporcionales.

Sin embargo, como en todo, los excesos en el ejercicio de este derecho del libre despido han sido considerados por la jurisprudencia como causa generadora de la obligación patronal de indemnizar otros daños y perjuicios, aparte de los ya conocidos y señalados.

El de más vieja data es la indemnización de salarios caídos, cuando el empleador utiliza el ardid de justificar el despido en una causa inexistente, o bien en una falta que no amerita el despido. En estos casos, si bien es cierto existe una disposición legal que ampara dicha indemnización (art.82 del Código de Trabajo), ha sido la jurisprudencia la que ha establecido como regla los seis meses de salarios que normalmente se conceden.

Más recientemente encontramos el daño moral en sede laboral. Hubo resistencia en su aceptación por diferentes motivos, tales como que no existía una disposición legal expresa que lo estableciera; que el daño moral no constituía un tema laboral aunque se originara en incumplimientos a un contrato de trabajo; que el resarcimiento del daño moral tiene que ver con la personalidad y que como tal, los jueces competentes son civiles.

Con el tiempo la idea maduró y nuestros tribunales aceptaron la indemnización del daño moral en sede laboral, aduciendo que en ocasiones las indemnizaciones tasadas de naturaleza laboral dejarían sin reparar daños que se ocasionan a derechos extra-patrimoniales de las partes.

De manera que hoy el daño moral no es ajeno al derecho del trabajo. Expresamente está incluido en la Ley contra el Hostigamiento Sexual, y lo vemos siendo reconocido cuando en el despido el empleador ha abusado de su derecho; v.g. mujeres en estado de embarazo, acoso laboral, publicidad del despido y sus razones.

Pero también puede darse el caso de que con un despido aparentemente legal, se causen otro tipo de daños y perjuicios al trabajador cesante.

Piénsese, por ejemplo, en un trabajador que es contratado por tiempo indefinido y a quien se le ofreció un empleo en un lugar lejano a su residencia; el trabajador se traslada  de domicilio, junto con su familia, y a los tres meses se le despide con base en el libre despido. ¿Hay daño moral? Parece que sí. Pero además se vislumbra el derecho a otras indemnizaciones por otros daños y perjuicios, porque si ese trabajador tenía una expectativa de ingresos por la cual adquirió deudas, incurrió en gastos. ¿Acaso no parece de equidad que haya otras indemnizaciones?

Recientemente he atendido el caso de un ingeniero en sistemas quien renunció a su trabajo en una renombrada empresa, aceptando un mejor puesto y salario en otra de igual reputación. Cuando digo renunció es que renunció a su antigüedad de cinco años y al derecho a sus prestaciones; concedió el preaviso, disfrutó del saldo de sus vacaciones; firmó un contrato de trabajo y el primer día en su nuevo trabajo se le comunicó que se prescindía de sus servicios.

La jurisprudencia sigue evolucionando, porque salta a la vista que  las indemnizaciones previstas en la legislación laboral, y aquellas indemnizaciones que han venido aceptándose poco a poco, no prevén solución para todos los supuestos en que pueden generarse responsabilidades derivadas del ejercicio abusivo del libre despido.

Cualquier asunto con implicaciones legales debe analizarse no sólo desde el punto de vista jurídico; existen la equidad, la razonabilidad, la proporcionalidad. El libre despido no debe ser mal entendido como una patente de corso para causar daños. Detrás de toda persona trabajadora existe una familia y un proyecto de vida.

Una máxima para evitar los pleitos judiciales sigue siendo: su derecho termina cuando empieza el mío.

acarro@central-law.com

Asesor laboral-corporativo

 

 

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