Los derechos laborales también se acaban

Las cosas no pueden quedar sin resolverse para siempre; esa incertidumbre y falta de solución crearían un estado de inseguridad que no es ni aceptable ni conveniente. De ahí que desde tiempos de los romanos se concibió el instituto de la prescripción como una de las formas de extinguirse los derechos por el transcurso del tiempo.

La prescripción extintiva, -como lo dice su nombre-, extingue el derecho de su titular por la falta de ejercicio durante un determinado periodo de tiempo. Prácticamente todos los derechos están sometidos a prescripción, y los derechos laborales no son la excepción.

Dichosamente se han venido simplificando las cosas en materia de plazos de prescripción. La Sala Constitucional, primero con el voto 5969 del año 1993 y luego la reforma del Código de Trabajo en el año 2006, vino a sentar las bases de los plazos de prescripción que hoy están vigentes.

La regla general es que todos los derechos laborales provenientes de los contratos de trabajo prescriben en un año, y ese plazo no comienza a correr sino hasta que el contrato de trabajo se extingue. Es decir, – y esto a mi disgusto-, las personas trabajadoras pueden reclamar sin límite hacia el pasado, cualesquiera vulneraciones a sus derechos que se hubieran presentado durante toda la relación laboral, aunque hubieran sido consentidas, aceptadas o negociadas por los trabajadores. Me parece que esta disposición rebasó los límites del origen, evolución y objetivo de la prescripción, pues vino a aumentar la incerteza e inseguridad que se supone ella está llamada a evitar. Pero sigamos.

No rige esta regla general para el caso de los riesgos del trabajo, que prescriben hasta los tres años; pero no prescriben para las enfermedades ocasionadas por un riesgo del trabajo que no hayan causado la muerte del trabajador, ni tampoco para aquellos trabajadores que sigan trabajando para el mismo patrono y que no están protegidos por una póliza de Riesgos del Trabajo del Instituto Nacional de Seguros.

El derecho a pensión es otra de las excepciones a la regla de la prescripción anual, pues la jurisprudencia de la Sala Segunda es consistente al manifestar que el derecho a la pensión, o traslado de la pensión al cónyuge o hijos sobrevivientes no prescribe, -mientras el régimen de pensiones se mantiene vigente agregaría yo-, más sí prescriben los montos por concepto de diferencias o mensualidades completas al término de un año. Esto significa que yo me puedo pensionar en cualquier momento, una vez cumplidos los requisitos, pero no puedo reclamar retroactivamente la pensión.

Existen otros derechos que mantuvieron la prescripción corta de un mes calendario que se cuenta de fecha a fecha, y sólo cuando el último día cayera en día inhábil, el cumplimiento del mes se extiende hasta el siguiente día hábil.

Este es el caso de la aplicación de sanciones ante faltas del trabajador; sea cual sea la magnitud de la sanción, -apercibimiento, suspensión, o despido sin responsabilidad patronal,- la decisión y comunicación de la sanción debe hacerse dentro del mes siguiente al conocimiento de los hechos imputados a la persona trabajadora.

Igual plazo rige para la aplicación de sanciones en la Administración Pública, con la salvedad de que la aplicación de éstas debe tener como antecedente una investigación previa en la que se garantiza el debido proceso al funcionario público. La jurisprudencia ha sido celosa al querer garantizar igualmente un periodo de prescripción corto a la persona trabajadora, y ha dicho reiteradamente que la investigación puede durar más del mes, pero debe haberse iniciado formalmente dentro del plazo del mes calendario.

¿Regirá igualmente el mes calendario si es el trabajador quien va a romper el contrato de trabajo por causal grave del empleador? En efecto, si la causal fuera un hecho que no sea de efecto continuado, por ejemplo si hubo una agresión de parte del empleador rige el mes; más si el hecho es de efecto continuado como por ejemplo, no se paga el salario convenido durante varios meses, entonces la prescripción no correría mientras el efecto continuado se mantenga.

Otra prescripción corta, de un mes calendario, es la que el empleador tiene para cobrarle al trabajador el preaviso que no se le hubiere otorgado. Esto ocurre rara vez, pues el empleador no va a iniciar un juicio para cobrar únicamente el preaviso a un trabajador que se fue sin concedérselo a él.  Sin embargo puede darse el caso de que ese mismo trabajador demanda al empleador y este quiera contrademandar por el preaviso. Para este momento la prescripción del mes habrá sobradamente transcurrido.

El cómputo del plazo de la prescripción se puede ver interrumpido, entre otras razones por la negativa del patrono de extender el certificado de trabajo; por acudir el trabajador a solicitar una conciliación ante el Ministerio de Trabajo, o en caso de funcionarios públicos, por haberse hecho el reclamo de agotamiento de la vía administrativa.

En estos casos, el plazo de la prescripción de un año se inicia nuevamente a partir del evento de que se trate.

acarro@central-law.com

Asesor laboral corporativo Central Law

 

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