Remuneraciones adicionales al salario base

En el estado actual de cosas, por lo general toda retribución que se paga a un trabajador se considera parte de su salario. Esto significa que es un derecho adquirido; que hay que pagar cargas sociales sobre su monto y que los demás derechos como aguinaldo, vacaciones, auxilio de cesantía y preaviso se calculan incluyendo todas las remuneraciones adicionales. ¿Cómo distinguir cuando una retribución que se paga a un trabajador es salario y cuándo no lo es?

Comencemos diciendo que la regla en nuestro país es,  como se dijo, que toda retribución que se paga al trabajador y que tiene como contraprestación el trabajo, tiene naturaleza salarial. Puede llamarse de la manera como se le quiera llamar, bono, bonificación, compensación, incentivo, comisiones, disponibilidad, zonaje, dedicación exclusiva, prohibición, horas extraordinarias, aguinaldos extraordinarios (salvo los que se ajustan a la Ley de Aguinaldo de la empresa privada y que esbocé en mi artículo de la semana pasada) salario en especie (incluyendo casas de habitación, seguros privados, vehículos de uso discrecional, viáticos no liquidables, gastos de representación), y así sucesivamente hasta donde alcanza la inventiva de sus denominadores, pero al final de cuentas nos encontramos con que todos tienen naturaleza salarial.

¿Qué los convierte en salario? Lo primero es que se pagan como contraprestación por el trabajo de la persona trabajadora.  El salario es al trabajo, lo que el precio del alquiler o renta es al alquiler. Es decir, por tratarse de un contrato bilateral, cada una de las partes recibe y da a la otra algo. El empleador paga el salario y recibe del trabajador su trabajo, y viceversa.

Si nos encontramos en presencia de una relación bilateral regida por un contrato de trabajo, la regla opera en el sentido de que toda retribución que percibe el trabajador es salario.

Excepcionalmente, y esto le toca probarlo al empleador, hay retribuciones que no tienen naturaleza salarial en dos casos. El primero tiene que ver con la liberalidad con que el empleador hace el pago a la persona trabajadora. Es lo que se conocemos como una regalía, o regalo, en donde se supone que no se da como contraprestación al trabajo. Hoy en día es muy difícil encontrar algo que constituye una regalía, pero puede darse el caso de que un empleador desprendido retribuya a su colaborador con este tipo de remuneración no salarial. Un buen ejemplo sería por ejemplo un vehículo automotor; una herramienta de trabajo; y en algunas ocasiones la alimentación, cuando en las cercanías del lugar donde se prestan los servicios no haya donde tomarlos.

La otra situación es cuando los pagos que se le hacen al trabajador son,  en la realidad,  un reintegro de gastos.  Le retribuyo por el alquiler del vehículo, o se le adelantan viáticos para realizar sus giras de ventas; o le compenso por el kilometraje que recorrió en su propio carro. En la mayoría de estos casos, cuando la persona trabajadora debe hacer una rendición de cuentas de los adelantos recibidos, esos pagos no se consideran de naturaleza salarial, sino más bien un reintegro de gastos, para el mejor desempeño de sus funciones.

A mí en lo personal, no me gusta el sistema vigente en Costa Rica, porque encarece innecesariamente el costo de la mano de obra.  La regla debiera ser a la inversa, es decir, que las retribuciones adicionales al salario base que dependan del buen desempeño o de resultados de la empresa, no se consideren salario.  De esta manera, las empresas tendrían la posibilidad de retribuir de mejor manera a sus colaboradores, y éstos gozarían de mayores beneficios inmediatos por su trabajo.

Finalmente decir que las remuneraciones adicionales al salario que se hacen depender del buen desempeño de los trabajadores, o de los resultados de la empresa, por lo general son reputadas por nuestros Tribunales de Justicia como salario.

Asesor Laboral Central Law

acarro@central-law.com


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