Sindicatos y conflictos sociales

Este artículo lo escribo bajo el sombrero de analista de conflictos más que con el acostumbrado sombrero de asesor laboral.

No es una defensa ni un ataque de los sindicatos, sino una reflexión que hago sobre la base de la experiencia y relación que he tenido con temas sindicales a lo largo de los últimos diez años en Centroamérica, y algunos hechos que se suceden repetidamente en nuestro país.

Los sindicatos, por definición, son organizaciones de trabajadores cuyo fin último es defender los intereses económicos y sociales de sus afiliados. Pero, ¿es eso lo que hacen hoy?

El derecho de sindicalización está reconocido desde hace muchísimos años por la Constitución Política y el Código de Trabajo de nuestro país. Por si fuera poco esto, Costa Rica es signataria de los Convenios de OIT 87, 98 y 135 que forma parte de nuestro Derecho Interno.

Para la OIT existen ocho convenciones fundamentales, todas adoptadas por diferentes gobiernos y en diferentes épocas de nuestra historia. Dos de esas ocho Convenciones Fundamentales son la 87 y la 98 sobre la libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva.

En todos los textos modernos sobre Derechos Humanos, el derecho a la sindicalización es considerado un Derecho Humano.

Pero la realidad en nuestro país es que los sindicatos han dejado de luchar por los intereses de los trabajadores, primordialmente porque tienen una necesidad mucho más apremiante: existir.

No podemos negar que existe en nuestro medio una aversión contra los sindicatos, aunque tienen en apariencia todas las garantías legales, constitucionales, y convencionales a que pueden aspirar.

Los únicos sindicatos que existen en Costa Rica son los del Sector Público. Es decir, conocemos de los sindicatos y sus actividades únicamente a través de las actuaciones de los gremios de los empleados públicos. Reaccionamos frente a la palabra sindicalista y sindicato por lo que oímos, leemos y experimentamos cuando sus movilizaciones, marchas y huelgas afectan nuestro derecho a movilizarnos, a la salud y a recibir los servicios públicos, normalmente.

Sin lugar a dudas, los gremios del Sector Público tienen una fuerza de presión bastante considerable. No así la tienen el resto de los trabajadores del sector privado.

Todos, y me incluyo, tenemos una percepción sesgada sobre los sindicatos, pero que tiene una explicación lógica, cual es que sólo conocemos a los sindicatos públicos.

Hay un elemento importante que destacar con respecto a los representantes de los empleados públicos, y es que están divididos. Hay varias agendas, y es comprensible que en su competencia entre ellos mismos, cada confederación quiera tener más representación.

Ahora bien, si yo fuera sindicalista del sector público, ¿cuál sería mi aspiración más importante en mi agenda sindical? Tener más representación, no hay duda;  es decir, más afiliados a mi organización.

¿En dónde buscaría mis nuevos adeptos? Pues en el sector privado, por supuesto, porque ahí no existen sindicatos, y de acuerdo a las leyes, deberían existir.

Es por esta razón que es normal hoy en día que los sindicatos del Sector Público intenten organizar sindicatos en el sector privado. Esta misma semana una de estas organizaciones apoyó el proceso de gestación de un sindicato en la empresa Coca Cola Femsa, y lograron su reconocimiento por un Juez de Trabajo.

Pero además de este fenómeno, que definitivamente está en la agenda de los sindicatos públicos, hay muchos otros que ocurren diariamente que pueden encontrar explicación en la lucha por la efectiva vigencia del derecho de sindicalización en el sector privado.

Una pista que me hace pensar en esta hipótesis son las múltiples oportunidades en que la administración Chinchilla se ha tenido que enfrentar con movimientos sociales en las calles.  Según el último informe del Estado de la Nación, en los últimos años no habíamos experimentado tanta agitación social, como durante este gobierno; y es claro que para nosotros esta disconformidad ha sido organizada por los gremios de empleados públicos.

¿Pero cuál es la verdadera razón detrás de esos movimientos, que a la larga han impedido que este país pueda ser gobernado; que la Administración Chinchilla esté por los suelos en popularidad; que las encuestas privilegien a un candidato de izquierda?

Definitivamente estamos frente a un conflicto complejo al que nadie quiere entrarle. Pero ahí está, y yo estimo que todos los costarricenses estamos pagando un precio muy alto por no enfrentarlo y resolverlo adecuadamente.

No me pronuncio ni a favor ni en contra de los sindicatos porque reconozco que mi razón está sesgada. Pero sí me parece que es mi deber compartirlo con ustedes.

Durante esta administración hubo una gran afrenta contra el movimiento sindical, y fue el veto de la señora Presidenta contra la ley que aprobó la reforma procesal laboral. De eso hablaré en otra ocasión.

 

acarro@central-law.com

 

 

 

 


Deje una Respuesta